La Noche de las Libélulas 2025: discursos

La Junta Directiva de la Asociación ha decidido compartir los discursos de Mª Jesús Alonso Gavela y María Seijo Gallego, pronunciados el pasado 20 de junio de 2025 en la Casa Lis, durante La Noche de las Libélulas.

Esta decisión responde a la propuesta de varios socios que expresaron su deseo de que todos los miembros pudieran leerlos, por considerarlos especialmente interesantes y emotivos.

DISCURSOS

Mª Jesús Alonso Gavela

Queridas amigas, queridos amigos:

Qué emoción tan profunda me embarga esta noche, al encontrarme aquí, en esta casa que es ya parte inseparable de mi vida y de la historia cultural de nuestra ciudad. Casa Lis cumple 30 años, y aunque las libélulas tienen una vida más efímera, esta noche nos prestan sus alas para volar juntos a través del tiempo.

Hoy recuerdo con claridad y emoción cuándo y cómo comenzó esta maravillosa aventura. Nadie podía imaginar cuánta belleza, cuánta memoria y cuánta luz se reunirían en esta casa. Gracias al empeño, la pasión y el compromiso de muchas personas —vosotras, vosotros, nosotras— este lugar se convirtió no solo en un museo, sino en un hogar para el arte, la creatividad y los sueños.

Hace 30 años, cuando el Museo abrió sus puertas por primera vez, estuvimos aquí. Los recuerdo como si el tiempo no hubiera pasado… Y al mismo tiempo, como si hubieran volado, en un suspiro, tres décadas enteras. Éramos un puñado de soñadores, emocionados ante lo que esta casa podría llegar a ser. Y fue, es mucho más.

Recuerdo la luz colándose por las vidrieras, las primeras visitas, la emoción de los que sabían que algo importante estaba naciendo para Salamanca. Recuerdo a quienes lo hicieron posible, con valentía, con visión y con amor por esta ciudad y su patrimonio. Esta noche, en este aniversario tan especial, queremos rendir homenaje a quienes con vuestro trabajo, entusiasmo y su fe en este proyecto sembrasteis lo que hoy recogemos. Gracias por dar forma a este sueño.

Hoy celebramos ese camino recorrido, esa historia compartida entre el Museo y su Asociación de Amigos. Vosotros sois la savia que ha apoyado esta institución, quienes la habéis sostenido en los días difíciles… y en los más brillantes. Esta noche es vuestra. Esta noche es nuestra.

La Noche de las libélulas, ¡y su transformación! Hoy recordamos nuestros orígenes y comienzo, pero también alzamos el vuelo hacia delante. Las libélulas danzan hacia el futuro. Y por eso en esta velada mágica, nuestra voz dará el relevo y pasará el testigo a otras voces, las de quienes tomarán la palabra después para recordarnos que el mañana también está en buenas manos.

Con emoción profunda y la gratitud más sincera por tantos años compartidos, damos comienzo a esta Noche de las Libélulas, a esta celebración del museo y la Asociación de Amigos.

Que la belleza y la memoria nos acompañen esta noche y siempre.

Gracias.

María Seijo Gallego

Queridas amigas y queridos amigos:

Esta noche se me ha confiado un privilegio inmenso: poner voz al futuro. Y lo hago con humildad, con emoción… y con la certeza de que esta casa tan querida seguirá brillando durante muchos años más.

Soy hija de socios. He crecido escuchando historias de esta casa de cristal y secretos. De tardes de exposiciones, de conciertos bajo las vidrieras, de encuentros que parecían suspendidos en el tiempo. Casa Lis ha sido, para mí y para tantos, un lugar donde el arte y la belleza no son un lujo, sino una forma de estar en el mundo.

Esta noche celebramos 30 años de vida del Museo. Y quiero, en nombre de quienes venimos detrás, dar las gracias. Gracias a todos los que estuvisteis en el origen. A los visionarios que vieron en una casa abandonada una promesa de arte y luz. Gracias, María Jesús Gavela, por acompañar este proyecto desde el primer latido. Gracias, don Jesús Málaga, por hacer posible que Casa Lis abriera sus puertas a la ciudad. Y gracias, Pedro Pérez Castro, por custodiar durante tantos años esta joya con pasión, inteligencia y sensibilidad.

Vosotros sois las raíces profundas de este árbol. Y nosotros —los más jóvenes— queremos ser sus ramas: abiertas al cielo, sensibles al viento, dispuestas a crecer.

El futuro de Casa Lis es tan prometedor como desafiante. Vivimos tiempos veloces, hiperconectados, donde la belleza corre el riesgo de pasar desapercibida. Por eso necesitamos un museo que conserve, exponga e inspire, que emocione. Que incorpore la memoria invitando a imaginar lo que vendrá.

Tenemos el reto de atraer a nuevas generaciones, de abrirnos a lo nuevo sin perder la esencia, de conjugar lo original con nuevas formas de crear y de contar. Y lo haremos, como siempre lo ha hecho todo la Casa Lis: con magia, elegancia y valentía. Porque este museo es más que un museo. Es una comunidad. Es una forma de soñar el mundo.

Y como las libélulas, que transforman su forma para volar hacia la luz, también nosotros nos transformaremos, sin olvidar nunca de dónde venimos.

Gracias a quienes han construido este camino. Gracias a quienes lo recorren hoy. Y gracias a quienes, mañana, seguirán haciendo de Casa Lis un lugar donde la belleza nunca se detiene. Que siga viva la luz. Que sigan volando las libélulas.

Gracias.